Hay personas que viven imaginando constantemente lo que podría salir mal.
Entonces, revisan, anticipan, piensan de más, intentan controlar todo.
Y aunque desde afuera parezcan “responsables” o “previsoras”, por dentro muchas veces están agotadas.
La ansiedad no siempre hace ruído.
A veces se vuelve una forma permanente de estar en alerta.