Hay personas que sienten que siempre tienen que poder con todo.
Entonces, se exigen, se apuran, se presionan, les cuesta descansar y sienten culpa cuando frenan.
Muchas veces no es sólo “perfeccionismo”.
A veces, hay miedo a equivocarse, a decepcionar o a perder el control.
Y vivir asi, sosteniendo tanto tiempo la exigencia, también agota.