Muchas personas creen que tener autoestima es sentirse seguro/a todo el tiempo.
Pero la autoestima también implica aceptar que podemos equivocarnos, tener dudas o atravesar momentos difíciles sin que eso defina nuestro valor.
No necesitamos ser perfectos para merecer respeto, cuidado y comprensión.
Empezando por los que nos damos a nosotros mismos.