Muchas personas con ansiedad sienten que su cabeza nunca descansa.
Piensan conversaciones una y otra vez.
Imaginan escenarios.
Revisan lo que dijeron.
Anticipan problemas.
Intentan encontrar certezas todo el tiempo.
Y aunque desde afuera parezca sólo “pensar mucho”, por dentro puede sentirse agotador.
A veces, la mente no está buscando respuestas. Está intentando sentirse segura.