Muchas personas siguen trabajando, estudiando o cumpliendo con sus responsabilidades mientras por dentro sienten un profundo desgaste.
Les cuesta disfrutar. Se sienten sin energía. Pierden el interés por actividades que antes les hacían bien.
Y como siguen “funcionando”, piensan que lo que les pasa no es tan importante.
No siempre es fácil reconocerlo.
Pedir ayuda también es una forma de empezar a recuperar el bienestar.