Muchas parejas se quieren, pero igual sufren.
No porque falte amor, sino porque les cuesta escucharse, entenderse o expresar lo que necesitan sin lastimarse.
Entonces aparecen las discusiones repetidas, los reproches, el silencio o la sensación de estar cada vez más lejos.
A veces, no se trata de quién tiene la razón.
Se trata de encontrar una manera diferente de encontrarse.